¿Quién le pone el cascabel al gato?
La noticia de la apertura del torneo de la PGAe que se va a celebrar en San Cugat a finales de mes ha creado cierto desconcierto entre los profesionales. El hermetismo con que se están llevando las negociaciones está creando muchas preguntas sin respuesta.
La noticia de que el PGA Tour – Open de Vallés en San Cugat se abre a todos los profesionales ha causado un cierto revuelo en el mundo del golf. Fundamentalmente por la falta de información que responde a un pacto entre las partes que lo negocian. Digamos que el sector no afín a la PGAe se ha apresurado a capitalizar la situación a su favor mientras que en el sector próximo a la PGAe existe un cierto desconcierto. La pregunta en el aire es ¿por qué esta decisión?
Ya son muchos meses de conflicto y el tiempo ha puesto a cada uno en su lugar, pues nos definen nuestros actos más que las banderas que enarbolamos. Este conflicto ha creado dos sectores entre los profesionales, el que se cree favorecido por la posibilidad de jugar en Sant Cugat, se ha disparado en interpretar esta decisión como una especie de claudicación de la PGAe. Los sabios dicen que la inteligencia está repartida en el universo, personalmente tengo mis dudas, y si en verdad lo estuviera, veo que pesan más los intereses que la razón.
De ser cierto que la PGAe ha claudicado, que no lo es, no sería lo peor; es más penoso que un profesional piense que le va a beneficiar en algo. En este hipotético supuesto, sólo obtendrá un futuro hipotecado a ésta o aquella empresa; y lo que es verdaderamente terrible, a alguna institución. ¿A qué profesional puede beneficiar esto? Cuándo entrará en algunas cabezas que se trata de su propio futuro, que están tirando piedras sobre su tejado y están dando la espalda a sus compañeros y a ellos mismos, por tonto que parezca. Que diferentes serían las cosas con menos listos y algo más de inteligencia como ha sucedido en multitud de países, Corea y Japón, por citar algún caso en que la unión total de los profesionales fue la piedra angular de su triunfo. Ahora mantienen unos circuitos que ya los quisiéramos en España.
La cuestión es que a nadie beneficia prolongar un conflicto de este tipo sin necesidad. La PGAe siempre ha estado abierta al diálogo, en esencia eso es lo que reclama, y sus actos y demandas lo corroboran. Del otro lado, la Federación, que hasta la fecha no ha dado muestras de diálogo ni por activa y por pasiva, más aún, ejerce una ferviente labor en torpedear los posibles acuerdos de la PGAe con algunas territoriales. Y con estas premisas ¿quién le pone el cascabel al gato? Es evidente que las iniciativas van acordes a las voluntades y tendrán que ser los profesionales quienes den el primer paso para romper un circulo vicioso.
Las conversaciones y encuentros se están llevando con el más estricto hermetismo y sólo vemos esa punta que asoma del iceberg: que Chema Olazábal, Miguel Ángel Jiménez y Manolo Piñero están mediando en el conflicto para intentar desbloquear la situación con vistas a alcanzar un acuerdo; tres pesos pesados que han puesto toda la carne en el asador por el bien del golf profesional. Que se ha abierto Sant Cugat a todos los jugadores, es decir, que se levantan las sanciones que la PGAe había impuesto a algunos de sus asociados. Y la convocatoria de Olazábal para explicar esta situación en próximo día 29 en el mismo club de Sant Cugat. Poco o nada más ha trascendido de estas reuniones mantenidas entre los tres pesos pesados, Carlos Roca y Gonzaga Escuriaza.
Hay cosas que a fecha de hoy están quedando patentes. La primera es que ¡vaya lo que le está echando Olazábal!. Un “olé” por este gran jugador que los tiene bien puestos, alabanza que hago extensiva a Jiménez y Piñero, que ha tomado el relevo de Gonzalo. Y la segunda es que la Federación se ha salido con la suya, siempre ha puesto como condición previa que se levantaran las sanciones y los plantes para dignarse a hablar. Una postura de fuerza, despreciativa para algunos, que tiene un nombre en castellano: “cacicada”. Que nadie piense que el desarrollo y la modernidad de nuestro tiempo ha relegado a los caciques y sus cacicadas al entorno de ese magnifico ron puertorriqueño; quien quiera contemplarlas en el sentido extenso del concepto ya sabe donde mirar.
Argumentos como “quien comienza el conflicto tiene que dar el primer paso para solucionarlo” tiene sentido común, la cuestión es ¿quién es el que comienza el que provoca o el que se defiende? Este y cualquier otro argumento a esgrimir acabará en un callejón sin salida. Son las voluntades las que conducen a fines concretos, y la PGAE ha colocado la pelota en el tejado de la Federación. ¿Qué hará ésta? Sinceramente no atisbo a ver su voluntad por lo que espero acontecimientos.
Últimamente es fácil ver a presidentes y directivos de la ‘nacional’ y alguna territoriales con la boca llena de cuánto hacen por el golf profesional a la hora de presentar un torneo. No voy ha echar por tierra su trabajo y dedicación ni dejar de valorar estos éxitos pues ahí están, pero sí hay que profundizar en la plataforma donde se desarrolla el concierto. Eso de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”, ya es viejo en este país. En el deporte moderno intervienen una gran diversidad de actores e intereses, y en lo que nos ocupa, el profesional de golf es un actor de primera línea al que hay que tener en cuenta. Pretender saldar cuentas con “qué bueno soy y mira lo que te doy”, no convencen a nadie.
Estamos hablando de negociaciones y acuerdos, que para ser, solo tienen un estrecho camino que conduce al reconocimiento del puesto que le corresponde al colectivo de profesionales de golf. De haber acuerdo, no será cuestión de lo que te doy o lo que te quito, como tampoco habrá ganadores y vencidos, y esto sí es difícil de asimilar, porque en términos generales, será un bien para el golf profesional, pero no rezará de la misma manera cuando se tome de uno en uno. Es inevitable que algunos saquen partido de la situación, de hecho ya empieza a ocurrir lo inevitable. Como será inevitable un natural recelo por parte de los que han dado tanto. Un plato difícil de saber si se ha de comer con cuchara o tenedor.
Papeletas difíciles de explicar que acompañan a decisiones difíciles de tomar. Puede que el futuro muestre la verdadera dimensión de esta decisión de la Junta Directiva de la PGAe, por ahora, a muchos les pica con razón, y por el contrario, a pocos les gustaría estar en su piel. Lo cierto es que se ha dado un paso adelante y cada uno deberá decidir dónde debe estar y por qué está. No es hora de perderse en individualidades y egoísmos, para eso están “los otros”.
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