El campo de Olazábal desafía a los golfistas en la Omega Mission Hills World Cup
28 naciones lucharán esta semana por la Omega Mission Hills Copa del Mundo de Golf que se disputa en el campo diseñado por José María Olazábal en el mayor complejo de China. Para apreciar de verdad lo abrumadoramente grande que es Mission Hills.
El Guinness de los Récords lo considera el mayor club de golf del mundo, hay que observarlo desde alguna de las colinas cercanas. Mission Hills, a menos de una hora al norte de Hong Kong, ocupa una larga franja de bosques gigantescos, que penetra en los territorios de dos grandes ciudades industriales de China, Shenzhen y Dongguan. Todo el enorme complejo ocupa 20 kilómetros cuadrados. Es casi seis veces mayor que el Central Park de Nueva York. El centro deportivo tiene incluso su propio sistema de transporte público –21 autobuses en total–, para llevar a los miembros y huéspedes de un lado a otro, entre sus tres casas club y un club de campo.
Mission Hills, un proyecto por valor de 1,5 billones de dólares, que se inauguró en 1994, es un negocio familiar. David Chu comenzó a planear el proyecto a finales de los años 80, cuando casi nadie en la China continental jugaba al golf. Chu, un nativo de Hong Kong que crió a su familia en Canadá –en parte, en una comunidad dedicada al golf, en las afueras de Toronto –, fue uno de los primeros empresarios que invirtió en China tras la apertura del país a últimos de los 70, e hizo su fortuna fabricando cartón corrugado con toda clase de materiales. Cuando David Chu señaló la extensión de terreno que él preveía como futura sede de su imperio golfístico, muchos se mostraron muy escépticos.
“Bueno, hoy todo el mundo nos alaba por nuestra visión de futuro, pero, entonces, la gente pensó que estábamos locos”, dice Ken, un hijo de Chu, que estaba en la adolescencia cuando su padre adquirió las remotas tierras situadas en una de las zonas más pobres de Guangdong. “Entonces fue cuando tuvimos la idea de expandirnos”, dice Ken Chu, refiriéndose a la primera Copa Mundial a jugar en Mission Hills. Y lo hicieron, en el típico estilo Mission Hills: a lo grande y con audacia. Normalmente, un solo campo de golf tarda unos 2 años en terminarse. Mission Hills realizó 5, simultáneamente, en 18 meses.
Lograrlo requirió un equipo de 30 000 trabajadores, 250 excavadoras y 750 volquetes, trabajando por turnos 24 horas al día. Y una montaña desapareció en una noche. 5 nuevos campos se abrieron en 2003, entre ellos, el campo de José María Olazábal, lugar oficial de la Omega Mission Hills World Cup, desde su inicio en 2007. Diseñado por la leyenda del golf español José María Olazábal, famoso por sus magistrales sacadas de búnker, el recorrido incluye la friolera de 160 búnkeres, 24 sólo para el emblemático hoyo 15. 2 campos más se abrieron en 2007, lo que totalizó en Mission Hills los 12 actuales.
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