Olazábal, el mejor maestro
A José Mari Olazábal se le considera un gran Maestro, no sólo porque ha ganado dos Masters de Augusta en el 94 y 99 sino por su implicación al cien por cien en todo lo que hace, ya sea compitiendo, diseñando campos de golf como el de La Sella o en su faceta como instructor, y por el cariño y respeto que le profesan allá donde va.
Chema no ha podido competir todo lo que le hubiese gustado en los últimos cuatro años (una inflamación de las terminaciones que se insertan en los tendones le ha mantenido apartado de la competición) pero, cada vez que aparece en algún torneo, se le acercan jugadores jóvenes y veteranos buscando soluciones y sabios consejos, y españoles como Gonzalo Fernández-Castaño o compañeros del equipo de la Ryder Cup como el norirlandés Darren Clarke se han convertido en sus ‘alumnos’.
El pasado fin de semana, Olazábal (uno de los mejores jugadores de Europa que ostenta treinta y cinco títulos internacionales en su palmarés y ha sido uno de los pilares de la Ryder Cup junto a su gran amigo Seve Ballesteros) participó en la Final Lacoste Promesas en La Sella Golf, un campo y un patrocinador a los que le une una estrecha relación desde hace muchos años: él es autor del diseño del recorrido alicantino que ha cumplido 20, y la marca del cocodrilo –que fabrica y distribuye la familia Basi en España- le patrocina desde el 89. Siempre ha reconocido que “ningún contrato me exige estar con ellos, pero con la gente que vale la pena hay que estar”.
Los veinte finalistas Lacoste Promesas –“¡qué gran idea la de Tomás Carbonell!”, afirma el guipuzcoano- nunca olvidarán el día que pasaron junto al campeón en La Sella Golf, donde tuvieron el privilegio de entrenar y jugar algunos hoyos junto a él, y también junto a Nacho Garrido y Jordi García del Moral. La jornada comenzó en el campo de prácticas donde los tres profesionales asesoraron a los jóvenes sobre la técnica del swing y a continuación jugaron 18 hoyos.| Comentarios |
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