“Llamadme Seve Mulligan”
El maestro de Pedreña, Seve Ballesteros, presentó hoy en Madrid la Fundación que lleva su nombre, y que estará dedicada, por una parte, a la investigación sobre el cáncer y por otro lado, a apoyar a jóvenes golfistas sin recursos económicos que quieran dedicarse al golf. “La vida me ha dado una segunda oportunidad. A partir de ahora llamadme Seve Mulligan”.
Hay que fijarse bien para encontrar en su mirada parte del brillo perdido, pero sigue ahí, quizá más vivo que nunca. Severiano Ballesteros nos ha vuelto a dar una lección a todos, pero esta vez no ha sido de golf, sino de vida. Tras superar cuatro delicadas operaciones en las que los neurocirujanos Heredero, Isla y Pérez Álvarez del Hospital La Paz estirparon de su cerebro un tumor del tamaño de dos pelotas de golf, el ganador de cinco torneos de Grand Slam (dos Chaquetas Verdes y tres Open Británicos) dio hoy en Madrid una multitudinaria rueda de prensa, en el mismo hotel en el que hace un año presentaba su libro, para dar a conocer la Fundación Seve Ballesteros, una organización que nace con el objetivo de colaborar en la investigación contra el cáncer, más concretamente, sobre tumores cerebrales.
Otro de los objetivos de la Seve Ballesteros Foundation, que así se denomina, es apoyar a jóvenes profesionales del golf sin recursos económicos para que puedan dedicarse a este deporte. Rodeado de los médicos de que le salvaron la vida, medios de comunicación llegados de todos los puntos del planeta, familiares y amigos, un emocionado Seve relató brevemente la que sin duda fue la experiencia más horrible de su vida:
“Hace casi nueve meses mi vida pedió de un hilo. Yo venía a Madrid, a comer con mi hijo Miguel y mi sobrino Iván y al llegar al aeropuerto... todo ocurrió muy rápido. Me desvanecí por dos veces, una en el aeropuerto –que se montó un alboroto que no veas- y otra a las puertas del restaurante y pocos minutos después entré en urgencias en el Hospital de La Paz donde permanecía durante 72 días, a vida o muerte”.
Agradeció todos los mensajes y las visitas que había recibido durante este tiempo y que le habían ayudado a luchar cada día y a seguir trabajando para superar esta enfermedad. “Ahora me siento mucho mejor persona porque los médicos me han quitado todo lo malo que tenía” Un Seve optimista y luchador, como le hemos visto siempre, peleando por el último putt, habló de los momentos más duros de su vida.
“Cuando el doctor me dijo que tenía un tumor en la cabeza del tamaño de dos pelotas de golf, pensé: ‘Pues estamos apañaos’. Pero los que me conocen saben que yo no doy un partido por perdido, y que no conozco a ningún ganador que no haya tenido algo de suerte y yo siempre he tenido mucha en la vida. Esto ha sido para mí una segunda oportunidad y ya que me encuentro en una situación desde la que puedo aportar mi granito de arena, es mi deseo ofrecer mi apoyo a la investigación contra el cáncer con la esperanza de que algún día los expertos puedan dar solución a este grave problema”, explicó Severiano.
Otro de los objetivos de la Fundación es apoyar a los jóvenes golfistas sin recursos económicos suficientes para dedicarse a este deporte. “Mis inicios como caddie no fueron fáciles, aunque tuve la suerte de contar con personas que me ayudaron a conseguir que mi carrera deportiva despegara. El golf me lo ha dado todo y quiero deciros que merece la pena luchar por lo que deseas”. Ballesteros también habló de sus proyectos de futuro.
“Estoy muy ilusionado con este proyecto y tengo muchos planes de futuro: dar conferencias, exhibiciones –ya he empezado a jugar unos hoyos, aunque ahora es mi hijo Javier quién me gana a mí-, y por supuesto seguiré con el diseño de campos de golf. Y por su puesto seguir recuperando fuerzas y seguir luchando. Cuando alguien me pregunta cuál es mi secreto yo siempre contesto que es muy fácil: luchar, luchar, seguir luchando, ser constante y al final ganar”.
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